martes, 15 de junio de 2010

--Color-- Complementarios











Para hacer este ejercicio de color, elegí dos elementos fundamentales: la ubicación y un punto discordante. Para ello busqué en la cocina todos los elementos de tonos similares que bien pudieran combinarse con sus colores complementarios: tomates, zanahorias, sandía, brebas, naranjas, una escalera pequeña, el delantal, el plato para que la sandía no pringue todo el frigorífico, el helecho decorativo; el punto discordante era usar otra combinación de colores diferentes a los ya usados para romper el ritmo verde-rojo.

--Paisaje--No lugar (2)--







Espacios transitables (a veces) donde el tiempo invertido es proporcional al tiempo de permanencia en el lugar (no prolongado voluntariamente).

--Naturaleza Muerta en Exterior-- Identidad Minoritaria



Es un rincón pequeñito, lejos de normas de conducta donde nadie ha leído un manual de buenos modales; no han recibido lecciones enrevesadas sobre ilustrados versados en materia, dudo que siquiera hayan terminado sus estudios; no saben escuchar otra cosa que no sea el ruido que viene de la pared del vecino y las noches veraniegas se convierten en una tortura para el sueño porque ellos respetan su derecho a ser libres.



En un rincón pequeñito guardan sus miserias mientras arrojan fuera todo lo que ya no les sirve: periódicos, cajas, zapatos, ropa y mantas, neumáticos, muebles y camas, sillones, estanterias, bolsas de basura, palés de madera, latas de refrescos, envoltorios, restos de comida, deshechos corporales, excrementos de caballos, perros y gatos, cadáveres de animales, piezas de cochews y motos.





En un rincón pequeño ya tienen demasiadas miserias como para guardar más; sienten que las cosas son como son y dadas las circunstancias, lo mejor es convertirse en camaleón aunque ni siquiera sepan qué es. Han aprendido de otros que aprendieron a su vez de otros, que las cosas son así y raramente cambian a mejor, pero nadie les ha dicho que ellos mismos son el primer paso para cambiar. Ignoran su capacidad para moverse y caminar.





En un pequeño rincón se esconden personas que abandonan sus deshechos al resto del mundo.

Para mí nunca ha sido fácil aceptar ese pequeño rincón donde vivo, sí porque esto no es ni más ni menos que el lugar donde he vivido todos estos años; no es agradable pensar que a los alrededores de tu casa a montañas de basura que la propia gente del barrio tira a la calle, sin más. Nunca me ha gustado vivir aquí pero siempre pensé que habría alguna forma de ofrecerles una colleja para que se dieran cuenta de que toda la mierda que habitua en sus calles son productos de ellos mismos. Dudo que lean esto y mucho menos que se identifiquen con ello, pero al menos, di el primer paso.

miércoles, 9 de junio de 2010

--Manufactured Landscapes, Edward Burtynsky--



Edward Burtynsky (Ontario, Canadá, 1955) es un fotógrafo cuya obra está dedicada a la documentación del efecto que el ser humano ejerce sobre la Tierra. Su obra está repleta de escenas grises y oxidadas, donde la mejor consecución del hombre es el mismo sujeto en sí en una estela de repercusiones derivadas de la acción vital de la especie, o de la excusa de necesidad que suscita el propio crecimiento.




Este documental trata precisamente de eso: de las consecuencias que hemos creados ante la imposibilidad de cambiar el modo de entender la vida. No plantea la necesidad de ver si algo está bien o qué está mal, sino que ofrece preguntas y dudas que flotan en el aire a la espera de que uno mismo comprenda que sucede y entienda, qué consecuencias son derivadas de ellas. Todo está enfocado en un espacio que crece compulsivamente, que genera necesidades que satisfacer, que necesita que lo alimenten y al mismo tiempo, alimenta a los demás. Decidir si es bueno lo que se lleva a la boca o no, es otra cosa totalmente distinta.

El único modo de ver lo que Burtynsky quiere decir es observar los instantes y plasmar la realidad del momento, esa que es un poco convulsa y que a menudo, antepone una mano para que no se vea. No se trata de incitar a la rebelión, ni de abolir el sistema; sino de contemplar la huella que dejamos a nuestro paso y ver qué obtenemos realmente de ella.






Creo que tal y como están las cosas actualmente, la percepción que se tiene de la naturaleza y el entorno es como un bien de lujo con más de un 16% de IVA; algo a lo que se recurre cuando se consiguen unas vacaciones para alejarse de la banalidad urbana. Sin embargo, creo que hemos olvidado que somos una ínfima parte de ese concepto; de toda esa conjunción de elementos diversos que se complementaban en un círculo perfecto. Hemos transformado nuestro papel en otro rol del que apenas logramos discernir una función clara, salvo la declaración no muy bien aceptada de virus.

No creo que el hombre sea destructivo, o al menos, prefiero pensar inútilmente que no lo es al menos por naturaleza, sino que el tiempo ha causado estragos difícilmente reparables. Como todo lo que se toma por propio, la relación entre el hombre y la naturaleza dejó de ser mutualista para convertirse en un parasitismo desproporcionado; la hemos explotado, quemado, arrasado, violado, contaminado, mutilado y agredido hasta límites inhumanos, pero parece que eso da igual mientras un país siga en crecimiento, generando una riqueza volátil que no servirá para mucho cuando no haya de donde obtener. El visión del hombre es planificar para los años que se suceden, sin contar que desastres causen y cuan irrevocables sean. Al final, llegará un momento donde no habrá nada y ese concepto de naturalistas y ecologistas, sólo será una palabra en un diccionario o un recuerdo de lo que hicimos a nuestro paso plasmado en una fotografía.




P.D.: supongo que es la segunda vez, al ver un documental que me sucede esto, me indigno con las cosas y no puedo evitar sentir rabia por como es el ser humano, donde me incluyo. Hoy, al cenar con mi madre le contaba que me sentía mal por todo lo visto en el documental y que era así porque inevitablemente yo formaba parte de ese proceso extractor, como lo soy ahora mismo o hace dos segundos. Es algo inevitable, supongo ver que tu propia huella también es un poco dolorosa.

--Sombras-- O cómo un cuerpo físico y opaco hace frente a un haz de luz proyectado desde un punto superior



Dedicado a estos días de estrés y planificación donde la oportunidad de desconectar aunque sea para colgar un par de fotos, es un gratificante respiro. DE paso, también a esos cola-caos de por la tarde que sirven para quedarse amorrada mientras se estudia y al "me tomo 5 minutos de descanso" porque en realidad son 30; a las ansias por darse una ducha para desconectar y a los despertadores que suenan con unas cuantas horas de antelación para seguir en materia.

lunes, 7 de junio de 2010

jueves, 20 de mayo de 2010

--Bodegón-- El Retrato de Dorian Grey--



Versión personal interpretada através de un bodegón de la obra de Oscar Wilde.

Gracias a Lola e Irene por prestarme sus manos y aguantar el pañuelo mientras yo disparaba; y por supuesto al cuadro de mi madre que se portó tan bien durante todo el día.

miércoles, 19 de mayo de 2010

--A la rica tontá--

Sí... he intentado resistirme, lo juro... pero no he podido. Es como cuando en gráfica me dió por "kekoizar" a todo el mundo usando Corel... Complicado y difícil, pero por ahí existen Vanesas-keko, Bea-keko e incluso Esther-keko.


Yo mismamente con mi complejo cromático de avispa.

PD: a buena hora le pongo un contador de visitas al blog... ¬¬

miércoles, 12 de mayo de 2010

--Reportaje sobre la labor profesional--











Mil gracias a mi padre por dejar que me colase en el taller y les diera una murga insoportable, supongo que nunca habían trabajado con una mosca cojonera revoloteando a su alrededor. Gracias a todos los demás trabajadores por dedicarme algunos de sus minutillos para explicarme el funcionamiento de las máquinas, las instalaciones y todas aquellas preciosas piezas de metal.

Al cabo del día descubrí que una máquina puede llegar a tener una consideración atípica. Cuando me fui comprendía porque mi padre solía decir que algunas máquinas son preciosas, al verlas funcionar; como pese a lo rudo de su aspecto y las manchas de aceite, grasa y demás porquerías, son delicadas y cuidadosas.

Gracias.

miércoles, 5 de mayo de 2010

--Imitación de Autor-- Roger Ballen(1)





Roger Ballen (Estados Unidos, 1950) es un autor que difícilmente se olvida. Su obra está compuesta por antítesis de elementos que chocan entre sí, donde todo tiene una importancia esencial cuando más insignificante parece como un cable de teléfono, un tenedor, una mueca o el agua que interpreta un espejo. Se le ha otorgado la etiqueta de ser capaz de seguir la estela de la fotografía documental inspirada en la irrealidad y la psicología.

¿Por qué roger Ballen? La respuesta más simple es porque me gustó muchísimo desde un primer momento; la composición de sus imágenes me impactó, no sólo por sus elementos compositivos (que son a cual más dispares) sino por la atmósfera que recreaba: algo siniestra y difícil de acomodar donde siempre hay objetos que rayan lo normal, dentro de lo aceptado; sus personajes no son normales, sus escenarios tampoco, ni siquiera existe concordancia entre un tenedor y un cable de teléfono. Pero quizás sea ahí donde reside la chispa de Ballen: el mensaje puede escribir de muchas formas distintas sin recurrir a las mismas palabras.

Recrear sus imágenes no es tarea fácil. Localizar escenarios vacíos de ornamentación donde sólo hay una pared cementada, o dar con los elementos concretos (¿¡de dónde sacaba yo una serpiente!?), no es poca cosa. Además hay un instrumento fundamental para desarrollar las fotos de Ballen: un flash. Todas las imágenes de éste fotógrafo constan de un golpe de flash que da ese toque antinatural a la foto, descolocándola y definiéndola en su singularidad a la vez.
Acordarme de que tenía un flash no fue cosa sencilla, la verdad, pero fue una suerte. Y lo mejor fue que pudiera poner el flash por un lado sincronizado con el de la cámara fue el golpe maestro.

He aquí mis primeras versiones de Roger Ballen. Más adelante, espero poder hacer unas cuantas más, pero mientras, menos da una piedra.





Como siempre y para no faltar a las buenas costumbres, los agradecimientos:

A Pablito-Poo, por ser uno de mis mejores ayudantes e intentar buscar las mejores soluciones y cargar con el peso que nadie podría; y porque al día siguiente cumplió 18 añitos. ¡Felicidades mi niño!

Y a Sergio, porque siempre está ahí y no hace falta que le pida nada: siempre sabe lo que necesito; porque ya es parte de mi "equipo técnico" y por ayudarme hace lo imposible, como poner los pies descalzos sobre un suelo de cemento mojado en calzoncillos y con un chubasquero.

Gracias a los dos.